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Rutas |
Cita entrada al parque
Delegación Provincial de
Agricultura y Medio Ambiente
de Guadalajara
Telf. 949885386 |
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Rutas
Con una duración de 3h-3,5 h señalizado con marcas
de pintura blanca. Salimos de la zona de aparcamiento subiendo
por la orilla del río Lillas, donde se asientan pastizales
cespitosos húmedos altamente nutritivos Estas praderas resultan
muy del agrado del ganado local y constituye la base de su alimentación
desde finales de primavera hasta primeros de otoño
Primera senda de Carretas
A veces la senda se separa del río para continuar bajo
la sombra del pinar de pino silvestre, inconfundible por su corteza
de color. Entre los inquilinos del pinar se encuentras muchos pájaros
insectívoros (carboneros, herrerillos y pinzones), rapaces
diurnas (azor, gavilán), rapaces nocturnas, distintos mamíferos
(jabalí, corzo, zorro, ardilla) y algún ave migratoria
como la que se delata por el cu-cu de su canto. Al cuco se le puede
escuchar en primavera-verano una vez que ha llegado desde sus cuarteles
invernales africanos a criar en nuestros bosques.
Al llegar al lugar donde un arroyo vierte sus aguas
al río
Lillas nos desviamos a la izquierda abandonando la senda
estrecha por la que discurríamos para proseguir
por una senda ancha de 2 m. El río Lillas junto con el río
Zarzas, son los dos cursos principales de agua del Parque a donde
vierten multitud de arroyos. La irregularidad de los caudales de
ambos ríos,
que en el caso del Lillas durante el verano puede llegar a secarse,
ha limitado la fauna asociada, siendo la trucha, la bermejuela
y pequeños mamíferos insectívoros adaptados
a las condiciones acuáticas como el musgaño de Cabrera,
sus mejores representantes. La senda ancha, también llamada
senda de carretas por que la utilizaban para bajar por ella en
carros el carbón obtenido en el hayedo, discurre paralela
al arroyo. Observaremos los primeros melojos, manojos o rebollos, árboles
que tienen una asombrosa capacidad de rebrotar (abundantemente)
de raíz. A medida que vamos ascendiendo aparecen las primeras
hayas, al principio aisladas y luego ya formando bosquetes. El
haya es una especie arbórea de clima suave (soporta mal
las heladas tardías) y húmedo (sin sequía
estival), por lo cual se encuentran en el Parque en una situación
límite, fuera de su óptimo ecológico. Esto último
junto con su carácter relíctico otorgan un enorme
valor botánico a estos hayedos, cuya conservación
ha dado lugar a la creación del Parque Natural. Tras un
suave paseo, cruzamos el arroyo y llegamos a la carbonera, formada
por pilas de leña cubiertas de hojarasca y tierra, que tras
una lenta cocción de la leña va perdiendo su humedad
y convirtiéndose en carbón vegetal en un proceso
que como término medio duraba diez días.
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La Carbonera |
Dejamos la carbonera continuando por una
senda estrecha que discurre por el Hayedo hasta cruzar un arroyo con
helechos en sus orillas y proseguimos remontando otro arroyo que
se junta al anterior. Tras cruzar el arroyo empezamos a ascender
por la parte más
empinada del itinerario. Formaciones arbustivas de matorral sustituto
rías de antiguos bosques bordean la senda. Una vez terminada
la pequeña ascensión y antes de proseguir con nuestro
itinerario a través de la senda ecológica, podemos
desviarnos un momento a la derecha y disfrutar de la vista panorámica
que se ofrece desde la pradera de Matarredonda.
Después de ello recuperamos la senda
ecológica a
la largo de la cual hay una serie de paneles interpretativos de
elementos de la flora y fauna del Parque. Al acabar la senda ecológica
comienza el descenso. Unos mojones de piedra nos sirven de guía
en esta zona de piedra suelta, donde la gayuga tapiza los pequeños
taludes y la roca desnuda con sus hojas de un color verde oscuro
brillante. Sus frutos son de color rojo cuando maduran en otoño,
comestibles aunque de sabor insípido, áspero y poco
jugoso. Continuamos descendiendo por la senda
estrecha, hasta llegar
a una pequeña pradera.
A continuación atravesamos una gran extensión de
matorral de estepas, brezos y retamas sobre el que sobresalen los
pinos silvestres. La estepa, representante en el parque del genero
Cistus propio de ecosistemas mediterráneos, es resistente
al frío, de grandes flores blancas, hojas con borde algo
rizado y corteza que se desprende en tiras. Y antes de que nos
demos cuenta, hemos llegado al final de nuestro itinerario.
Senda Valle del río Zarzas
Tiene una duración de 5 h - 5,30 h señalizado con marcas de pintura
roja. Salimos de la zona de aparcamiento por la pista forestal por la que hemos
llegado. A 50 m. a la derecha cogemos la senda ancha abierta entre el matorral
de estepa, brezo y retama sobre el que sobresalen los pinos silvestres. Veremos
señales blancas (además de las rojas) en pinos y piedras. La
explicación de ello es que este tramo de itinerario (zona de aparcamiento-collado
del Hornillo es común para los dos itinerarios. Llegamos a una pequeña
pradera para continuar por una senda estrecha entre pinos. Tras un periodo
de suave ascenso llega la parte más empinada señalizada a veces
con mojones de piedra. En esta zona más protegida la gayuba tapiza suelos
y taludes protegiéndolos de la erosión.
Hemos alcanzado el collado del Hornillo donde existe una serie de paneles interpretativos
y donde sale una senda ecológica que discurre bajo el hayedo. Esta senda
ecológica forma parte del otro itinerario. Atravesamos la puerta del
Parque para continuar por la pista forestal que durante siete km. discurre
paralela al río Zarzas. Entre las hayas, rebollos y pinos silvestres
que flanquean la pista. Cerca de la señal que nos marca el Km. 4 tenemos
una espléndida panorámica sobre el valle, observando a mano izquierda
el barranco de Tejera Negra que da nombre al Parque Natural, con una vegetación
arbórea muy valiosa a base de abedules, serbales, mostajos y acebos.
Hemos alcanzado el collado del Hornillo donde existe una serie de paneles interpretativos
y donde sale una senda ecológica que discurre bajo el hayedo. Esta senda
ecológica forma parte del otro itinerario. Atravesamos la puerta del
Parque para continuar por la pista forestal que durante siete km. discurre
paralela al río Zarzas. Entre las hayas, rebollos y pinos silvestres
que flanquean la pista. Cerca de la señal que nos marca el Km. 4 tenemos
una espléndida panorámica sobre el valle, observando a mano izquierda
el barranco de Tejera Negra que da nombre al Parque Natural, con una vegetación
arbórea muy valiosa a base de abedules, serbales, mostajos y acebos.
Tras rellenar la cantimplora en una fuente situada a orilla de un arroyo que
atraviesa la pista, llegamos al final de esta. La vuelta se realiza por la
misma pista forestal que hemos seguido a la ida. No sería extraño
ver, cruzando la pista, algún corzo que por su abundancia y adaptabilidad
es el mamífero más representativo del Parque.
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